Por: Nayely Germoso
La cultura, en el entendido de
que es ese complejo conjunto que incluye el conocimiento, las creencias, las artes, la moral, las leyes, las costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad» (Tylor 1976:19) conjugado
con aquella concepción de que la forma
en que planificamos y usamos el espacio dependerá de la manera en que lo percibimos e interpretamos y siempre sesgado por el sistema de experiencias
únicas de cada individuo. Nos hace querer identificar algunos elementos de
representación de la cultura en los conglomerados de población de nuestra
república.
En consecuencia nos asaltan una
serie de inquietudes, ¿acaso las rejas
que bordean nuestras viviendas, son una forma de representar la cultura de
inseguridad, y la percepción de violencia que compartimos como colectivo? de
la misma forma en que el “bocage” o el “openfield” son la representación física
de las tradiciones de cultivo en las zonas rurales.
El estilo de viviendas, desde sus
diseños hasta sus colores ¿será la representación
física de lo que a lo largo de diferentes períodos entendemos como de “moda” o “actual”
o de ricos o pobres dependiendo de donde se localice y de la arquitectura que
le corresponda?
¿Será que el transporte
desorganizado, guaguas en mal estado, una representación de nuestra cultura
organizacional decadente?
Nuestras aceras pequeñas y llenas
de baches, inaccesibles para casi todos los grupos
vulnerables, (ancianos, ciegos, personas con dificultades para caminar, bebes
en coches, mujeres en tacones…) ¿no es más que la representación física de que,
en el pensar inconsciente de la mayoría, aquellos grupos son parte de una
sociedad que simplemente no tiene derechos?
Y la creciente diseminación de centros de culto
de los seguidores cristianos, serían la representación espacial del aumento de
los cristianos no católicos en la sociedad.
Los colmadones, los carritos de chimis, las bancas... evidencian nuestra tendencia al disfrute en ese contexto social e incluso la correlación entre estos elementos, más allá de la
aceptación de todo el colectivo sobre
estos espacios. El hecho de que estos se abran en los barrios más
espacios que los parques recreativos es un claro indicador de las cosas a
las que decidimos dar más importancia como sociedad, como estado…
Y por supuesto, la expansión y
contracción de los comercios en navidad; los puestos de lechones a la puya, las
estaciones de uvas y manzanas, los espacios que se convierten en lugares para que
actividades propias de las estaciones festivas se convierten en una
representación espacial de nuestras costumbres navideñas.
Siendo así la representación
cultural está en todo, o al menos, en muchas cosas más allá de aquellos llamados
espacios culturales como los parques, cines, librerías, etc. Es mucho más que
eso, cada nueva impresión que vamos dejando en el espacio puede llegar a
convertirse en la representación de como el colectivo piensa y luego recrea
esos pensamientos.
Como servidores públicos y como
cientistas sociales toca pensar, ¿qué patrones culturales estamos desarrollando
como sociedad? ¿qué tan positivos son? ¿De qué forma se transforman los
patrones que no son tan positivos?
Cómo ciudadanos toca pensar ¿cuáles
patrones dejamos que nos influyan? ¿qué tanto control tienen sobre nosotros? ¿cómo
se puede ser agente de cambio de alguno de ellos?
jnmmm,
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