Después de
la tormenta lo urgente no deja tiempo para lo importante
Llueve,
ha llovido bastante todo el día, en unos lugares más que otros, finalmente
llueve considerablemente después de tantos meses de sequía, luego de tantos
meses que muchas personas de tantos barrios, se han visto afectados por
un estrés hídrico, teniendo que reducir al mínimo su uso del agua, mientras
muchos otros ni se enteraron de la sequía que sufrimos desde enero.
…
pero finalmente llueve, y debería ser un gran momento para celebrar que
nuestros acuíferos se recargan, los cultivos de nuestros campos son bañados por
la tan necesaria agua que les garantiza su productividad, debería ser un gran
momento para celebrar cada gota de agua con la que el cielo nos bendice
limpiando nuestra atmósfera, nuestros árboles, nuestras calles, nuestro suelo….
… pero
como siempre lo urgente no deja tiempo para lo importante, en vez de analizar los
múltiples beneficios de esos milímetros de agua que la naturaleza nos regala,
debemos cuantificar daños, debemos, movilizar personas asentadas en lugares de
alto riesgo, pensar en personas que esta noche no tendrán donde cobijarse por
culpa de la lluvia, pensar en viviendas que están próximas a algún río,
contar zonas inundadas, contabilizar comunidades incomunicadas, sentir
miseria por enterrar nuestros muertos en lugares que a esta hora están
sepultados de agua, y debemos empezar a generar urgencias en actividades, en
asentamientos que pudieron ser perfectamente planificados, localizados en
lugares donde las inundaciones no les representen ninguna amenaza, para que la
lluvia no sea vista como una tragedia, sino como la gran bendición que es.
Pero
esta es nuestra hermosa República Dominicana, en la cual de poquito a poquito
tendremos que ir aprendiendo
